Al notar que esto no era normal decidió asistir a un especialista de la vista, sin demasiado resultado óptimo. Los supuestos expertos no hacían más que decirle a ella y a su familia que su vista estaba bien y que veía perfectamente. Es sólo un capricho de la cría, le apetecerá tener gafas, decían, aunque de una manera más educada y sutil.
- No. Lo juro. Veo mal. Me mareo. – seguía insistiendo ella con la intención de poner fin al asunto…
Pasaron meses y el tema iba a peor. Decidió asistir de nuevo, esta vez con total y plena seguridad de su problema de visión.
- Cariño, ¿estás segura?
- Joder, mamá. Que sí. ¿Cómo tengo que decirlo para que me creáis? Veo como cuando estoy borracha. Tengo en la vista el efecto de embriaguez constante y es un coñazo.
Un especialista más alto, más guapo y más masculino que la anterior vez le atendió y, esta vez, sus deseos se cumplieron. Se pondría fin a su mierda de visión. Era un poco más feliz, aunque para eso tuviera que ponerse gafas.
Han pasado años y, como todos sabéis, todo tiende a empeorar: la vista se emborrona más, las tetas se caen debido a la gravedad, las patas de gallo salen antes de lo esperado, las estrías avisan de una subida de peso...
Ahora ve menos aún, pero al menos tiene el refuerzo de sus gafas de pasta negra y rosa que siempre la acompañan. A día de hoy está en la universidad, se sienta en la última fila con la intención de sentirse superior al resto y ver que es de las pocas personas que puede leer con un excelente resultado (por eso y porque siempre suele llegar tarde).
Sin embargo, todo cambia cuando sale a la calle ya que no es aconsejable depender de las gafas las 24 horas del día. Varias veces suceden acontecimientos que perturban, aún más, la mente de nuestra protagonista. Varias veces se cruza con amigos y conocidos a los que no saluda por no reconocerles ya que su visión no se lo permite. Ella puede parecer grosera, fría y maleducada ya que cuando sus conocidos pasan con una sonrisa a su vera ella mira hacia delante con cara de no inmutarse de que un ser humano pasa por su lado, como si ella misma fuera imponente de una cruel sentencia a dicho ser.

No obstante, su intención se aleja considerablemente de lo expuesto anteriormente. Ella, efusiva, cariñosa y educada, intenta saludar a todo conocido que se le cruza, pero su agudeza visual le juega malas pasadas.
Esto lo escribo para conocimiento de ustedes, mis lectores, pues la vida de la protagonista que aquí narro es la mía propia. Ayer mismo alguien me saludó y yo no le reconocí. Siento profundamente que mi visión no me permita reconoceros a la primera. Desde aquí mando un lamento cacereño a todos aquellos de los que pasé una vez, de los que pasé dos y tres veces y de los que, seguramente, seguiré pasando muy a mi pesar.

Nosotros hacíamos concursos de lanzamiento de gafas. Había que tener varias en la reserva. En casa te ganabas alguna que otra hostia.
ResponderSuprimirA mi eso me ha pasado a veces, y si, quedas como un pasota que no ve por donde anda.
ResponderSuprimirPero es lo que hay :)
Jajajaja... alaaa. Yo la verdad es que voy perdiendo vista gradualmente y me temo que cualquier día acabaré convertido también en una diva involuntaria.
ResponderSuprimiryo siempre las uso. pero no tengo mi vision tan mal. hay que acostumbrarse, hay que aceptar.
ResponderSuprimirpero he oido eso de no ver: y sé que no es mala fe, si que hay que acostumbrarse a los miopes que caminamos mirando el suelo.
saludos
Vivamos los que tenemos una visión perfecta, MWAJAJA. (para algo de lo que puedo presumir...)
ResponderSuprimiroh mai god!
ResponderSuprimirEs como una cámara con el enfoque roto.
¿y por qué no llevas gafas por la street?
no soportaría no ver nada :S
Muas!
para lo que hay que ver...
ResponderSuprimirBueno, mi amol! creo que si nos cruzasemos...yo tampoco te saludaría :P
ResponderSuprimirPor eso a mí me dices guapa ¬¬
ResponderSuprimirXDD
ponte un cartel en la frente.
ResponderSuprimirSoy Sol, y no veo ni un PIJOTE, POR ESO NO SALUDO.
Y asi la gente lo sabrá
Guapa, hermosa, (L)
tu no saludas...yo grito en medio de la calle llamando a un amigo que en realidad es un desconocido cualquiera con un porte parecido al de mi amigo...
ResponderSuprimiresta chevere tu blog...segui posteando...felicidades!
ResponderSuprimirahi te dejo para que lo cheques:
www.tumentepoderosa.blogspot.com
fer
Me gustò leer asì, de esta manera tu sinceridad... y bueno, mejor que sea por los ojos y no por maleducada. Asunto aclarado! ja!
ResponderSuprimirbesos, Vero.
yo descubrí que necesitaba gafas cuando dejé de poder leer los subíndices de la matrices en primero de carrera...
ResponderSuprimiraunque que yo no tengo muchas dioctrías y no me puedo quejar...ahora, los oídos, los oídos...esa inseguridad me la dan igual...
un saludo
Si t sirve de consuelo a mí tb me pasa, lo bueno es q en algún momento podemos tocarnos y el roce no entiende de vista...si alguna vez nos conocemos, paso a tu lado más tarde y no me saludas por no ver, espero q cuando me acerque a ti y ponga mi brazo sobre tu hombro sepas saber quién soy, con eso me bastaría! besazo guapa!
ResponderSuprimir¡Excusas! xD
ResponderSuprimirEntretenidísimo el entradote, como casiempre.