Siento la ausencia en la que he estado. No diré que estuve en un sitio mejor (aunque lo estuve), ni haciendo cosas mejores (aunque las hice), ni aprendiendo más (aunque aprendí).
Pude sentir en estos días, en propia carne, lo que es la explotación y el trabajo sin nada de recompensa. No obstante, es una situación por la que todos hemos de pasar alguna vez. Las prácticas se caracterizan por el aprovechamiento que los jefes hacen de los que están en período de aprendizaje beneficiándose a su costa y sin necesidad de ofrecerles una remuneración que ellos, los nuevos y futuros trabajadores, ven más que lógica.
En estos quince días fuera mucho he visto, mucho he escuchado. Nunca pensé que de la boca de un niño de tres años pudieran salir palabras como Cruz de los Caídos o puto rojo. Todas las personas nos encauzamos tarde o temprano y todos terminamos sabiendo a qué grupo pertenecemos o a qué grupo estamos más cerca de seguir. Algunos crean su propio grupo, que no siempre es bueno. No obstante, el hecho de que un niño haya pronunciado esas palabras no deja lugar a mucha orientación futura por su parte, más que nada porque para un niño los colores como rojo o gris deberían no ser más que eso: colores.
También he sido presa (vuelto a ser presa) de esa sustancia que las bebidas alcohólicas poseen y que obligan a una a tener la imperiosa necesidad de sincerarse con cualquier persona que le presta un mínimo de confianza. Quizás muchas veces es una confianza no merecida.
Hace tiempo alguien me dijo que no me fiase ni de mi sombra. Aunque sé que es eso precisamente lo que debo hacer y, también, lo que suelo hacer, el hecho de no confiar nunca en nadie me obliga a confiar en ciertas personas. Aún no sé decir el por qué, mas lo intentaré descubrir y cuando lo sepa prometo plasmarlo, escupirlo en forma de palabras para que todos leáis mi desquicio.
En estos quince días una niña me ha visto los pechos, un niño me ha dicho que quería hacerme el amor y tener seis hijos, un hermoso crío me ha bailado como el difunto Michael Jackson y he abrazado y besado de manera diaria a personas de entre tres y veintiún años (mujeres y hombres y viceversa).
Pido disculpas otra vez por mi ausencia, merecida ausencia.
martes, 4 de agosto de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

una experiencia completita no?
ResponderSuprimirno solo para los niños, para todos, los colores deberían ser eso, colores, y no motivos de disputa. Parece q cualquier cosa vale... Una pena
Eres maravillosa.dsdksad
ResponderSuprimirOdio que el alcohol me haga sincerarme, con personas que apenas conozco, y más, ya te lo dije (no hace mucho), cuando somos personas reservadas, y que jamás hacemos mención de nuestros mas profundos sentimientos.
Sol, te quiero, y me alegro de haberte conocido, y espero que no desconfíes de mí mucho, pues yo desbordo en tí plena confianza.
y ahora, los tambores.
Parece que has tenido una experiencia de lo más edificante. Sí, los niños son maravillosos, no?
ResponderSuprimirbesos y abrazos
sigo mirando a distancia
ResponderSuprimirOjalá todos nos ausentaramos y aprendiéramos tantas cosas coo tu lo hs hecho... Este verano está siendo extraño en demasiados sentidos
ResponderSuprimirUn beso
Dios los niños son tan odiosos y encantadores al mismo tiempo...y qué suerte tiene alguna que otra niña...Sea lo q sea, hayas trabajado donde hayas trabajado, conocer, aprender y disfrutar de personas que te completan..., porque muchoq suene a anuncio de mastercard, no tiene precio. Un saludo!
ResponderSuprimiryo extraño darte abracitos ^^
ResponderSuprimirmejor diga "vuestra" mente calenturienta... que yo a esos mozos no les hice caso xD ¡hermosa!
ResponderSuprimirdisculpada...pero escribe mas seguido... yo te hacia muerta...o de misionera en la amazona... que bueno q estes bn...bye
ResponderSuprimirAcho, gilipollas a los 3 años, yo creo que ese niño tiene el récord ya asegurado.
ResponderSuprimirLo de las prácticas es un horror, yo no tengo hasta el año que viene y estoy muy temeroso, en primer lugar por dónde me darán plaza, en segundo lugar por mi modo de llegar si el emplazamiento está lejano y no hay buses urbanos (que son por otra parte una gran bendición), y en tercer lugar, la puta explotación. edfhiorugthruiofge.
Cómo mola, y cómo molas tú, dicho sea de paso, ya que estamos.
ResponderSuprimirTe invito a que te des una vuelta por mi blog:
http://diversidadcomobandera.blogspot.com
como llego nuevo te disculpo por una ausencia no conocida.
ResponderSuprimirme gusta los quince dias que has pasado. y parece divertida la fauna que se te ha cruzado. el niño crecera amargado, hace tiempo que los que piensan esas tonterias estan descolocados.
y ya que me desborda la ambicion, yo me pido ser la niña.
Lo importante es que hayas aprendido, y se ve bien claro que sí. Ni siquiera nosotros mismos somso dignos de confianza, yo creo.
ResponderSuprimirLas vueltas deben de ser al estilo del hijo prójimo, matemos nuestro mejor becerro y comamos todos... jajajaj
ResponderSuprimirSlaudos y un beso!