La calle estaba más concurrida que de costumbre, la mayoría hombres de alta y mediana edad bien vestidos, todos ellos saliendo de un banco cercano. Al fin y al cabo no es nada que me llamase en exceso la atención. Cuando camino por la calle no suelo mirar a nadie ya que estoy más pendiente del suelo y de sus numerosos socavones.
Me paré en seco. El escaparate de Adolfo Domínguez mostraba un refinado vestido negro que no se hubiera podido pagar ni con el sueldo de mi hermana mayor durante cuatro meses. Me quedé allí bastante tiempo, mientras me miraba reflejada en el espejo con mis vaqueros deshilachados y con mi vulgar camiseta blanca atada al cuello.

Noté la presencia de un señor a mi lado, cerca de mí.
- Ese vestido te quedaría estupendo.
- Gracias… - contesté algo desconcertada. Me giré con la intención de seguir caminando.
- ¿Sabes? Te lo regalaría encantado si fuéramos algo más serio…
- …
- El vestido y todos sus complementos…
Y yo, confusa, me giré para mirar a aquel señor de cincuenta y cinco años. Su cara mostraba una sonrisa impecable y una barba bien recortada; su cuerpo me indicaba que gozaba de buenas comidas y cenas; su traje de Versace revelaba que disponía de una cuenta corriente bastante atractiva. Su boca me decía que me estaba ofreciendo un negocio con el que me beneficiaría notablemente.
Lectores y lectoras, si alguna vez os proponen un trabajo de este tipo pronunciad un rotundo no. Hay muchas formas de conseguir fortuna y una vida más que digna y, aunque aceptar estos trabajos es una opción, no es la manera correcta. Así es como yo me convertí en lo que yo llamo “lujuriosa alta ejecutiva” y ahora es cuando me doy cuenta de que hay formas mejores para ser millonaria. Robad un banco, por ejemplo.
* Fragmento de conversación verídico.

Tengo que escribirlo porque es lo primero que se me ha venido a la cabeza:
ResponderSuprimirESTAIS TODOS LOCOS MENOS YO
Aunque es mentira,que yo también estoy un poco loco,pero ahora me siento cuerdo...como dice Punset,nos quedamos siempre con lo último...
Igual, igual que el vestido que Sonsoles les puso a sus niñas para ir a visitar a la familia Obama. Esa elegancia del negro...
ResponderSuprimirtiaaaaaaaaaaa, ahora parezco pobre :S
ResponderSuprimirhombre, no se, por un vestido igual no...pero y si me pone una casita?
ResponderSuprimiren cuanto a tu comentario en mi blog...me estas proponiendo algo? mira que digo que si, eh?
Me imaginaba que la conversación también era ficticia...Me han pasado casos surrealistas con alguna que otra chica,ya no me extrañaria nada...
ResponderSuprimirPor cierto,me he estado partiendo con Latitadealmendras jajaja
Solo te ha dicho que falta ella porque... la gustará salir en las fotos xD
jajaja te lleva rondando tiempo la idea del banco eh?? jajaja
ResponderSuprimirsiempre hay formas mejores q esa... pero en tiempos de crisis...
Decir No está en la libertad de cada cual, sencillamte un vestido y sus complementos no te diferencia de las prostitutas de lujo.
ResponderSuprimirYo respeto las acciones que toma cada cual y no las juzgo, por que no me gusta ser juzgada, que lo soy muy a mi pesar.
Y me ha hecho gracia la referencia de Stultifer sobre los vestidos de las hijas de ZP, son góticas, a mi me parece estupendo que vistan así, yo soy muy mayor y aún sigo vistiendo así.
Me ha encantado tu relato...mira por donde me he extendido más de lo debido
Nada como la prostitución de alto nivel.
ResponderSuprimirAñado: ¿por qué en todos los foros que visito últimamente siempre hay algún retrasado mental haciendo política fuera de contexto?
ResponderSuprimirJajaja, a mí me paso algo muy parecido hace tres años en Sevilla xD Los ejecutivos bancarios se mueren por un poco de carne fresca xD
ResponderSuprimirMe anoto ya para integrar la banda. Contribuyo con los pasamontañas (modelo Subcomandante Marcos, nada de Adolfo Domínguez) y la temeridad. Ayúdenme con el push y el pull de la puerta del banco, que nunca la emboco. Beso delictivo modelo Bonnie. Proveo Clydes, también.
ResponderSuprimirjajajaja...que cosas te pasan...eres unica!!
ResponderSuprimirPues que sepas, pequeña moralista, que robando un banco, ¡nos robas a todos! y...bueno, que si el tio está tremendo pué tampoco es cuestión de evitarlo...no sé, ¿reirse de algo es hacer política?
ResponderSuprimirme he quedado confundida...no sé a cuál de los doce mandamientos acogerme.
mua mua linda!
Yo que me siento un transgresor, daría el tipo del de la oferta (más joven, eso sí), pero creo que pagar por compañía (llamémosle así) requiere una dosis muy baja de escrúpulos.
ResponderSuprimirEn cambio, aceptar un regalo..., jajaja, lo tendrías que haber negociado un poquito más, a ver hasta dónde llegaba.
Dicen que todos tenemos un precio..., así que, habrá que buscar el mejor precio posible, no?
(Ufff, qué mal cuerpo se me ha quedado, así nos veis a los cuarentones?)
Notición
ResponderSuprimirEl 13 de octubre es el Stairs Day. Coloca tu escalera ese día en tu blog para conseguir subir y subir hasta lo más alto. No es una apuesta, no es un macrobotellón de escalones, no es un aniversario de los más de 1.000 post colocados en dos años con la temática de la escalera. Es el STAIRS DAY.
Yo nunca podría aceptar algo así. Vaya cosas que te pasan :P
ResponderSuprimirYo sí podría, pero claro, soy hombre, supongo que no cuenta. xD
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