domingo, 11 de octubre de 2009

CONTIGO PERO, ADEMÁS, SIN TI.

Eran las cinco de la madrugada y estaba sentada en un banco, observando y tocando la carrera que había aparecido en la pierna derecha de la media. Coño, mis padres no ganan para comprarme medias. Entonces apareció él, un tierno beso en los labios en forma de saludo y la posterior sonrisa. Conversaciones largas y, por qué no, demasiado triviales. Hasta que…

- Les he hablado a mis padres de ti- dijo él, aprovechando uno de los pocos momentos de silencio.

- ¿Qué? - y sus ojos abiertos como platos.

- También les hablé a mis amigos de ti - volvió a decir él, mirando al suelo.

- ¿Que qué? – sin saber bien qué hacer, dónde meterse, dónde huir.

- También lo hablé con mis compañeros de piso – volvió a decir él.

- De acuerdo. Dime una cosa, ¿has llamado ya al periódico para hablarles de mí?

- Aún no – y sonríe.

Ella piensa en lo absurdo del momento. La situación, su acompañante, la maldita conversación. ¿Por qué dos personas no pueden estar callados disfrutando del silencio de la noche? ¿De verdad resulta necesario romperlo exponiendo demencias? Como decía Mia Wallace en Pulp Fiction (gran film, por cierto); ¿Por qué creemos necesario decir gilipolleces para sentirnos a gusto? ¿Por qué necesitamos decir algo para rellenar esos silencios incómodos? Es por eso que sabes que has encontrado a alguien especial. Puedes estar callado durante un puto minuto y disfrutar del silencio.

- Bien. Si me tienes que dar otro disgusto dámelo ya – y sonrió, con la intención de restar importancia al asunto.

- ¿Por qué haces eso? ¿Por qué siempre intentas cambiar de tema? – se para y la mira en modo acusador. – Siempre intento darte lo mejor de mí y tú ni tan siquiera te planteas empezar una relación más seria conmigo. Te presto atención. Me importas. No como a ese hombre por el que estás muriendo en vida.

Y las palabras, como una flecha, aciertan en todo el pecho.

Se hizo el silencio. Ella no respondió, sabiendo que su acompañante tenía razón. Maldita sea, cómo me jode que la tenga.

La vida actual. Complicada, enervante, peligrosa, demasiados caminos, exceso de opciones. Nuestros abuelos lo tuvieron más fácil: se conocieron, se besaron, él la llevó a ella a su portal antes de que se encendieran las farolas y, dos años después, se casaron, tuvieron hijos y, algunos, se compraron una oveja nueva.

La gente vive con el constante deseo de enamorarse. Nadie quiere renunciar a la pasión ardiente del enamoramiento pero a la vez se quieren evitar las faenas del compromiso. El tan famoso “ni contigo ni sin ti” ahora se puede innovar al “contigo pero, además, sin ti”. Son las famosas relaciones abiertas, sin compromiso, sin ataduras.

Las relaciones de pareja, ese hecho al que tanta importancia se le da. Todo el mundo desea hablar de ese tema, todo el mundo quiere conocer la vida sexual y parejil de los que le rodean. No es tan complicado comprender que la felicidad de una persona no siempre depende de si posee una activa vida amorosa o no. ¿De verdad resulta imprescindible conversar siempre del mismo tema?

- Hola, cariño – saluda la tercera edad al otro lado del teléfono.

- Hola abuela – saludo yo, alegremente, como siempre.

Y tras unos minutos de conversación.

- ¿Y no conoces a algún buen mozo que te haga tilín? – sí, esa forma de hablar tan peculiar, propia de su época.

- Pues no, para qué nos vamos a engañar – miento vilmente.

- ¿Y tu hermana? – curiosa, sigue preguntando.

- No lo sé. No lo creo – vuelvo a mentir.

- Es que os veo tristes – dice, sinceramente preocupada.

- No lo estamos, abuela. Somos mujeres con una alta capacidad mental, no necesitamos un hombre en nuestras vidas, al menos de momento – digo yo realmente creyéndomelo.

- Dí que no, que estáis muy bien como estáis – y cuelga sin añadir nada más. Tras colgar el teléfono mira a su marido, mi abuelo, atractivo para su edad, y añade un “pobrecillas, si es que se van a quedar para vestir santos”.

¿Para qué iniciar una relación cuando no estás segura de ello? Las cosas forzadas siempre salen mal. En todo camino de la vida, en toda opción, en todas y cada una de las decisiones, la persona que la toma ha de estar relativamente segura. ¿Empezar una relación sentimental sin amar realmente? No soy partidaria de este tipo de pruebas. La señal de que no amamos a alguien es que no le damos todo lo mejor que hay en nosotros (Paul Claudel) y, si no le vamos a dar lo mejor, ¿para qué empezar? Mentirse a uno mismo es la más ruin de las mentiras.

- De momento estamos bien como estamos, no creo necesario pensar en nada más- dijo volviendo en sí después del ataque previo.

- Siento lo de antes – añadió él, algo arrepentido.

- Yo también – dijo ella.

- ¿Cuándo hablaremos del tema? – insistió.

- Este tema que espere, de momento, por siempre. Te soy sincera si te digo que estoy enamorada, que se me caen las bragas por alguien, mas no por ti. Al menos de momento. No creo que, ahora mismo, pueda renunciar a lo que la soltería me aporta.

Él se despidió de ella. Ella se sentó en el mismo banco en el que todo había comenzado. Mirando al horizonte, pensativa, metió su mano en el bolso, miró su pasivo móvil y sacó una petaca pequeña y plateada con su nombre en diminuto y en color negro. Bebió. Estaba allí, con su auténtico y fiel amor. Y continuó bebiendo de él mientras relucían las tres letras grabadas en el bote.




* Paul Claudel. Diplomático y poeta francés.

13 gargajos:

  1. ¿paja mental? me gustan mas las otras.

    estoy contigo, se quiere la pareja pero sin compromiso (para poder abordar otras aventuras).

    y estoy con el ¿cuando hablamos del tema?

    los amores imposibles tampoco son la mejor opcion.

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  2. Me gusta, estas cosas me gustan. Ella ama lo que le hace daño, como el licor de la petaca y se deja matar poco a poco, pero por amor.
    Eso es romanticimso.
    Besos.
    (Eso si, el otro chico también merece alguien que le quiera).
    Hoy me siento buen chico.

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  3. Los sentimientos mandan...personalmente opino que uno debe hacer siempre lo que desee, sin perjudicar a terceros, asi que seguir inpulsos es lo debido...despues puedes arrepentirte de no haberlo hecho.
    Me encanta leer tus relatos
    Un cálido saludo

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  4. Me ha gustado eso del silencio...
    Una chica con la que estuve me lo dijo : ''¿Para que dices nada?¿Tu tampoco sbes apreciar el silencio?''
    Creo que esa frase dolorosa se me quedará para siempre grabada en el alma.

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  5. ay mi madre......no todos modos no se te ocurra renunciar al amor, no te veo yo como solterona, porque no lo mereces, ni tú, ni nadie...Saludos

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  6. Mis padres no ganan para comprarme medias

    Así no hay forma de independizarse. Hay que empezar por las cosas más pequeñas.

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  7. Que una persona esté de acuerdo consigo misma es difícil. Imagínate dos...

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  8. cuanta verdad rezuma este texto, lo q demuestra q no estás tan perturbada, yo se pq lo digo :)

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  9. "La señal de que no amamos a alguien es que no le damos todo lo mejor que hay en nosotros (Paul Claudel) y, si no le vamos a dar lo mejor, ¿para qué empezar? "

    totalmente de acuerdo. Estar con alguien para no estar solo es lo peor que se puede hacer. Hay que estar con quien puedas ser tu mismo. Con quien te quiera tal y como eres.


    Un saludo

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  10. Supongo que la vida amorosa es más compleja de lo que parece pero imagino que el secreto está en no pensar en ella demasiado sino simplemente dejar que fluya. Y si no fluye, a otra cosa, porque no es necesaria para vivir. Eso creo.

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  11. Pues si, estoy de acuerdo con Claudel, y de hecho hace ya algún tiempo que me vengo dando cuenta de que es lo que me está pasando a mí. ¿por qué será tan complicado enamorarse de alguien que te corresponda...!

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  12. Auténtico amor, es indudable. Pero de fiel no tiene absolutamente nada, joder, ¡si cada día coquetea con más gente!

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