viernes, 2 de octubre de 2009

¿ME DA LA ABSOLUCIÓN?

Gozo de profunda satisfacción en este día de hoy, mis queridos lectores. ¿Por qué? La respuesta a esta pregunta es la siguiente: mañana, sábado, me visto con mis mejores galas para asistir con la cabeza (y los pechos) bien alta a la boda de mi prima. Siendo esta la contestación a la pregunta antes realizada podemos intuir el tono burlón de la primera frase que compone esta entrada.

Excesivos son los casos en los que parejas que han vivido juntas y después se han lanzado a contraer matrimonio han terminado separándose/divorciándose. Aún así, parece que aún hay algunos valientes a los que les gustan las prácticas de riesgo y deciden interrumpir su romántica vida en pareja para convertirla, teóricamente, en una vida familiar y común. Pero… ¿Qué tendrá la iglesia y ese maldito contrato en el que se jura mantener fidelidad, respetarse, valorarse, en la salud y en la enfermedad? ¿Qué es lo que impulsa a decir “hasta que la muerte nos separe”?

En cualquier caso yo les doy la enhorabuena. Además, reconozco que el hecho de volver a pisar una iglesia después de tanto tiempo me parece una idea realmente atrayente. La última vez lo hice para confesarme ya que fui la elegida para ser la madrina del hijo de un amigo y era obligatorio tener el alma en paz.

- Hola, me vengo a confesar… - dije con un tono rojizo en mis mejillas.

- No es así como se empieza, hija mía… Tienes que decir “Ave María purísima”- me dijo Don Marcial, que podía vislumbrar que no hacía eso muy a menudo.

- Ave María purísima- obedecí.

- Sin pecado concebida.

- Perdóneme, padre, porque he pecado- obviamente, no sabía muy bien cómo empezar.

- Hija mía, ya no hace falta que digas eso. Cuéntame qué es lo que te ha empujado a mí.

- Bueno. No sé muy bien por dónde comenzar… Creo que soy muy defectuosa. Soy prepotente, me gusta ser el centro de atención, miro por encima del hombro de los demás. Digamos que me creo superior y soy muy vanidosa…

- Puedes ir en paz. Penitencia…- me decía. Pero a mí se me habían ocurrido un sinfín de pecados más.

- También me gusta robar. Robo de todo: ceniceros, vasos, platos… Me gustan los lujos, pero a veces no tengo para pagarlos. También ofrecí mi cuerpo a cambio de bienes materiales… No piense usted mal, Don Marcial, fue siempre con el mismo hombre casado y millonario… La verdad es que soy una mujer muy promiscua. Me encantan los hombres. Mi lista de amantes aumenta considerablemente. En la actualidad cuenta con 66 hombres. Es curioso, otro 6 más a esa cifra y sería el número de Satanás. ¿No le parece gracioso?

- …

- No se asuste. En realidad estoy incondicionalmente enamorada de un hombre y comprenda usted, Don Marcial, que algo tengo que hacer mientras él se da cuenta de que soy la mujer de su vida… Aunque creo que él lo sabe. Mi teoría es que se resigna a comprender que está destinado a estar toda la eternidad y hasta que la muerte nos separe a amarme y desearme durante todos los días de su vida

- ¿Ha terminado usted ya? – preguntó. Por su cara comprendí que tenía la esperanza de que mi lista terminara en esta maravillosa declaración…

- Bueno. También estoy planeando el asalto a un banco. Pero en teoría eso aún no es un pecado ya que aún no lo he cumplido… Es tan solo un esbozo… ¿Me da ya la absolución?

- Señorita, no hay penitencia posible para todos sus oscuros relatos. Cien padres nuestros no harían que mi Señor pudiera perdonar su lujuria y sus tantos tropiezos.

- No son tantos para toda una vida… - contesté un poco indignada.

- ¡Pero señorita, usted es tremendamente joven! No ha llegado ni tan siquiera a la mitad de lo que será su vida... - me dijo alzando la voz.

- Entonces… ¿Qué rezo? En el papel solo tengo apuntado el Padre Nuestro y el Ave María. Es lo único que puedo rezar…

- Váyase de esta iglesia y no entre en lo que le resta de vida. Deseo que ese hombre del que usted está enamorada sea más consciente que usted y lleve una mejor vida…

- Don Marcial, es usted un maldito grosero. ¡Ah! Que sepa usted que me encanta usar el nombre de Dios en vano.



E indignada salí por la puerta de la iglesia. Un cura que no respeta a los demás. Nunca he tenido fe, nunca que creído en la iglesia, ni en los curas. Obviamente, ahora tengo menos fe aún, los curas me producen aversión y las iglesias tan sólo me parecen una bonita estructura arquitectónica.

11 gargajos:

  1. Que buen relato, comparto tu opinión final, las iglesias son bellos ejemplos de arquitectura, en ese estilo me gusta el gótico, algo obvio en mi.
    Tu relato es excelente, has conseguido que me meta en el papel...casi te diria que he podido oir a Don Marcial echandote de la "casa de Dios"...málditos curas.
    Respecto a tu prima, ella tendrá sus razones, yo personalmente opino que contratos los minimos y con la iglesia menos...
    Buen fin de semana y disfruta del bodorrio ;)
    Hasta tu proxima entrada

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  2. si yo fuera esa cura es que te echaba de la iglesia a base de hostias....jaja...y nunca mejor dicho...jaja

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  3. ¿Aún hay personas que se casan? Seguimos avanzando, entonces.

    Te recordamos que que el 13 de octubre es el Stairs Day. ¿Tienes ya tu escalera preparada?

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  4. bueno una precision, las parejas que no se casan, tambien se separan... parece que es dificil convivir muchos años.

    el contrato matrimonial es una estupidez, solo vale el contrato personal entre dos (el legal es util para la trasmision de bienes y derechos, es bueno recodarlo. Pero no hace falta pisar la iglesia).

    la confesion me parece genial.
    el cura tontolaboina, un integrista.

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  5. Anda,si todavia existe eso de casarse por la iglesia...Pensaba que ya era leyenda ^^
    Personalmente,no lo comparto ni entiendo a esas chicas que sueñan con ese dia.Yo mas que nada tendría pesadillas xD

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  6. Hace mucho tiempo que se produjo una fractura irreconciliable entre la religión y yo. Y eso que estoy confirmado (por asuntos familiares, más que nada). Para mi la religión es un atentado a la razón y sentido común.

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  7. Y las iglesias son una bonita estructura arquitectónica sólo en casos porque también hay cada mierda por ahí suelta que dan ganas de dinamitarlas.

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  8. quien se quiera casar que se case, ellos veran.
    no me gusta la iglesia ni los curas, te pones a escucharlos (durante la ceremonia) y nada mas que dicen gilipolleces. estan locos perdios, igual que las monjas.

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  9. Interesante tu confesión, pero me extraña que el cura no fuese al grano de unas de sus mayores preocupaciones: el sexo. Será porque no deben practicarlo?
    Piensa esto, rufianilla, sin iglesia, sea de la religión que sea, no existiría esperanza para muchos mortales y eso sería el caos absoluto.
    Los que no creemos y a pesar de ello somos capaces de no robar ni matar, deseamos que la gente siga viviendo engañada.
    (Ahora no me dejes en feo y no robes ese banco)
    Un saludo

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  10. A ver mi pacense solindonga...como decirte esto....mmmmmmmmmm....enamoras escribiendo.
    Hoy ya debes estar o bien pensando en el escotazo que te pondrás luego o bien notando el fresco en el pecho! A disfrutar de la boda y esperoq ue el hombre del que estás enamorada no sea un cura!

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  11. Ey, muy bueno. Me gusta el relato.

    Siempre que escucho sobre religiones recomiendo "El espejismo de Dios", del Dr. Richard Dawkins.

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