Mientras estaba siendo soezmente amenazada de muerte por el demente delgaducho cliente de mi indignada psiquiatra, el guardia de seguridad decidió cumplir con su deber y salvarme de las garras de ese tipo.
- Joder, ya era hora, casi me raja el cuello.
En la mirada del guardia observé su deseo de soltar al loco para que acabase conmigo y con mis palabras groseras. Por suerte para mí, no lo hizo.
En el momento que estaba en los brazos de ese tipo, he de admitir que tuve miedo. Miedo a perderlo todo, a perder mi vida y lo que en ella había conseguido. ¿De verdad es necesario tener una experiencia así para valorar lo que se tiene? Resulta muy curioso que sean cosas como estas (de acuerdo, quizás no tan extremas) las que te hagan pensar y darte cuenta de que, aunque seas una mala persona, tienes cosas y personas por las que mereces vivir… Es lo mismo que les pasa a las personas que deciden suicidarse mediante el antiguo método de ahorcamiento. Es una muerte lenta y muchas de las personas que optan por ella se arrepienten cuando ya es demasiado tarde. Es realmente triste.
El año ha acabado y no hago más que escuchar a la gente que ha hecho propósitos para el 2010. Los propósitos de año nuevo no son más que una insustancial manera de intentar acabar con nuestra vida y cambiarla, supuestamente, por unos hábitos más decentes y honestos. Yo, como persona que está plenamente satisfecha, intentaré seguir con mis hábitos: beber, follar, robar, delinquir, sucumbir ante el dinero fácil, estudiar (siempre hay tiempo para hacer algo realmente honesto), algún que otro deporte de riesgo, seguir con mi recién nacido arte…
- Tú no tienes que estar aquí, porque tú no quieres cambiar. Eres consciente de que estás mal. No eres normal, estás desquiciada. Te gusta ser diferente y llamar la atención. No podemos forzar un cambio. Tú no quieres ese cambio. Fueron las palabras de María Luisa, mi psiquiatra de la que, por fin, sabéis el nombre.
Por primera vez en mucho tiempo alguien consiguió dejarme en blanco. Touché. Plenamente de acuerdo.
- ¿Puedo volver cuando esté realmente decidida? – pregunté.
- Puedes hacerlo; aunque prefiero que no lo hagas. No quiero que me desequilibres a mí.
Le di las gracias a esa zorra de manera muy cortés. Al fin y al cabo han sido muchos meses de atención. Entiendo de psicología y ella lo ha hecho lo mejor que ha podido, no la juzgo, aunque no por ello deja de ser una grosera.
En la calle el tiempo estaba triste. Nublado y con lluvia. Mis botas estaban empapadas y había pisado una baldosa suelta que había salpicado todas mis medias. Mi paraguas se había dado la vuelta debido al aire, así que había decidido tirarlo a un contenedor que encontré de camino. Pasé al lado de Cristian, el rumano que toca acordeón en una de las calles del centro, le dí los buenos días y le regalé un billete de cinco euros que tenía en la cartera. Él me sonrió y tocó mi canción, la que siempre le pido, La Valse D’Amélie. Eres el amo, Cristian, le grité.
En casa encendí el ordenador y puse algo de música mientras secaba mis pies en la estufa y me recogía el pelo chorreante. Sonó mi móvil.
- ¿Quién es?
- Soy Gómez.
- Joder. Feliz año.
- Feliz año a ti también. Tengo un nuevo trabajito para ti. ¿Te interesa?
- Si incluye un premio como el del anterior trabajo ni lo dudes, cabrón.
- Esa puta manía de insultarme siempre… En un rato vuelvo a llamarte y acordamos la cita.
- Te espero.
Me quedé parada mirando por la ventana, apoyada en el alféizar, como siempre. ¿Año nuevo, vida nueva? Ese no es mi lema, no.
Se dibujó una sonrisa maliciosa en mi cara.
sábado, 2 de enero de 2010
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Propósitos ¿?
ResponderSuprimirMejor quédate con tus despropósitos que son más fáciles de cumplir, más naturales y más humanos...
Si al despropósito, no al propósito.
joder, un post sin desperdicio.
ResponderSuprimirA ver, ojalá tuviera lucidez suficiente para comentarte cosas, pero es día 2-3 y todavía no me encuentro en el jodido planeta.
Me quedo con el tema de los propósitos de año nuevo. El mío es: no tener propósitos. Improvisemos todo el puto 2010 como nunca lo hicimos antes.
Otra conclusión tendría que ver con la psiquiatría, esa "ciencia" basada en obviedades NADA científicas XD
feliz trago, amiga
(un largo aplauso de 5')
ResponderSuprimirExcelente narración
Buena década! dejemos que la imaginación se exprese libremente, vivamos al libre albedrio.
Un abrazo
Me has dejado de piedra con el titulo de tu blog. Mis aplausos por tu excelente narración.
ResponderSuprimiry con tú permiso me quedo, me gustaría leer aún más de ti.
Besos corazón.
Jaja...como siempre magnifico...el demente delgaducho...Oye "Elodio y los seres Queridos", "No quiero perderte" creo que es la canción perfecta...
ResponderSuprimirMe gsuta cuando la psiquiatra admite que no cambiarás si no quieres cambiar. A eso se reduce la psicología. Sólo te puedes ayudar tú mismo. Los psiquiatras y psicólogos no sirven para nada, como los curas a los religiosos. De todas formas el texto, me sumo a alguien que lo dijo antes, no tiene desperdicio. Intenso. Muy equilibrado para venir de una mente ebria o perturbada. Saludos.
ResponderSuprimirel quinto párrafo es genial!
ResponderSuprimirque arte
¿Cómo habría sido la historia si no llegan a salvar a la protagonista en la tercera línea?
ResponderSuprimirMe gusta mucho tu estilo.
ResponderSuprimirTe sigo,
un saludo.
Yo sólo le pido a este 2010 que comineza... que virgencita, virgencita... que me quede como estoy jajaja
ResponderSuprimirSaludos y un abrazo enorme.
gran relato. sin palabras. sobre todo la conversacion por movil.
ResponderSuprimirsaludos, el año que viene sera tan jodido como el anterior