- ¿Dónde te has metido?
- Joder. Estoy tirada en un puto hotel de mala muerte. Han cortado las carreteras por culpa de la puta nieve y no puedo ir al norte por lo menos hasta mañana, Aitor.
- Siempre que te mando un trabajo tiene que pasar algo. Creo que eres objeto de vudú, de un mal de ojo o algún similar. ¿Tienes enemigos?
- Me sorprende que me lo preguntes a estas alturas…
- Te quiero allí para el fin de semana. Ganarás mucho y es un puto trabajo de mierda.
- Nada de dedos acusadores. No me culpes, haberlo hecho tú…
- Sabes que sin tu físico no somos nada en muchas ocasiones, nena.
- Que te follen.
Colgué el teléfono. Joder, hay días que es mejor no levantarse de la cama…
Aitor Gómez es un empresario de una reconocida multinacional (cuyo nombre no desvelaré) de mediana edad. Como supondréis ya, Aitor Gómez no es su verdadero nombre; así es como le conocen en el mundo ilegal. Está viudo, juega al póker y tiene gran cantidad de negocios ilícitos. Él sabe que no me gusta arriesgarme en exceso y suele avisarme cuando tiene trabajos de bajo riesgo en el que necesitan la ayuda de alguna joven manceba. De sus encargos y trabajos más ruines prefiero no tener información; considero que tengo mucho que perder. Le conocí en una fiesta privada hace un par de años y su inmejorable sonrisa me cautivó. A pesar de que yo era demasiado joven en comparación con él, fuimos amantes durante un tiempo; siempre me han gustado los hombres hechos y derechos. Además, he de decir que él tenía la VISA que provocaba mi sonrisa.
Tras colgar el teléfono me acerqué a la ventana. El tiempo había empeorado y nevaba más que antes. Parece mentira que en años no haya caído en este lugar ni un solo puto copo de nieve y que, ahora, estemos incomunicados por una nevada.
Era la quinta noche sin dormir y eratambién la quinta frente al ordenador. Al lado de la pantalla veía el frasco de pastillas del sueño que me resignaba a tomar. Quizás debería renunciar a intentar ser normal y darme cuenta de que realmente estoy loca… Hay gente que, por desgracia o por suerte, no cambia nunca... Quizás debería dormir un poco…
Desde la ventana de la mugrosa habitación se podía divisar gran cantidad de coches que habían parado en el arcén. Eran coches familiares de los que salían gran cantidad de niños y niñas. Niños sin parar, sin dejar de correr, sin dejar de gritar. Sus gritos llegaban hasta mi silenciosa habitación y rompían toda tranquilidad. Bajaban del coche, hacían amorfos muñecos de nieve y se tiraban bolas congeladas a la cabeza…
(Toc toc) Sonó la puerta. Era el recepcionista. Unos 26 años, moreno de ojos marrones. Normal. Alto. Demasiado niño para mi gusto. Además, llevaba un ridículo sombrero que no le favorecía en absoluto.
- Supongo que tendrá usted hambre. ¿Desea algo para cenar?- preguntó sonriendo. Tenía una maravillosa sonrisa.
De repente los gritos de los niños hicieron que volviera, irritada, la cabeza hacia la ventana y que viera el frasco de pastillas. Necesito distraerme y no pensar, tanta felicidad absurda me enerva y me desquicia (más aún).
Volví a prestar atención al recepcionista, que continuaba sonriendo. Hoy haré la vista gorda, me dije sin remordimiento alguno. Sin decir nada le quité la estúpida y horrorosa gorra y le atraje hacia el cuarto, cerrando la puerta tras de él.
- Sí. – le respondí.
Estaba en lo cierto. Hay gente que no cambiará nunca.
miércoles 13 de enero de 2010
LET IT SNOW, LET IT SNOW, LET IT SNOW.
Etiquetas:
diluvio universal,
el mundo está loco,
mente criminal
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Magnifica terapia de choque o tratamiento de emergencia o como quieras llamarlo, ademas sin efecto resaca como con las pastillas.
ResponderSuprimirEl recepcionista era super guay...toc toc como debe hacerse.
Has leido perfecto mi post, eso es ni mas ni menos lo que queria decir.
Gracias
A mi tambien me gustan los hombre hechos y derechos, pero no conozco a muchos, asi que una va tirando de "recepcionistas".
ResponderSuprimirClaro que si.
un beso!
Cómo que puede que vengas a Madrid el año que viene?? Explicate... Es una ciudad muy guay :)
ResponderSuprimirDEP por tu camara, cómprate una de las desechables y si se caducan, mejor, que por lo visto salen unas fotos chulisimas!
Chica, no sabía que tuvieras esa vena literaria... ¿Es una historia dividida por posts?
ResponderSuprimirMe ha gustado leerte, te expresas genial!
ResponderSuprimirExcelente, te prefiero sobria, te expresas con mayuor contundencia.
ResponderSuprimirAh! los hombres hechos y derechos, que vieja frase con connotaciones...
Los hombres a mi no me parecen hecho y ellos prefieren estar en decubito prono o supino,ja,ja,ja.
Buen post
Saludos
Se quedaria echo polvo...jajaja..Saludos nevados
ResponderSuprimirYo conozco a un recepcionista, pero creo que a ese no ;=)
ResponderSuprimirUn saludo !!!
Desde luego da gusto trabajar en hoteles y demás. A veces no deberían ni cobrar por la cantidad de alegrías que le dan las almas parcialmente solitarias de ciertas habitaciones. Y por otro lado te entiendo. A veces hago la vista gorda con mis gustos y encuentro agradables sorpresas con mujeres que en teoría no son mi tipo.
ResponderSuprimir¿Pero te lo tiraste o te lo comiste?
ResponderSuprimir¿Se puede decir flipo en este blog?
ResponderSuprimirY, copón, perturbamentes, deja que los de dientes negros, cara de criajos y VIZA (la graaaan tarjeta sudaca) podamos ir por la vida sin correa.
PD: que me henganchaotra vez a brotar. :S
let it flow, let it flow, let it flow...!
ResponderSuprimir;)