sábado 27 de marzo de 2010

SIN DUDA.

Me moví desde España a Latinoamérica, concretamente, hasta el Perú. La descripción que os ofrecí en la anterior entrada es la realidad, tal cual. Un país lleno de contrastes y de desigualdades.

Llegué al Perú con la idea de alejarme de toda mi situación española y de vivir una experiencia totalmente diferente. Cuando llegué a Lima me di cuenta de que ese no era mi lugar: el calor era asfixiante, los autobuses me provocaban la ingesta de tres pastillas antiestrés seguidas y tener que ir pendiente de que el bolso continuase colgado de mi brazo, me agotaba.

Decidí moverme a algún otro sitio en el que clima no me tuviera tirada en cama 22 horas al día. Aunque no conocía nada de Perú, ni de sus pueblos ni de sus ciudades, no me costó elegir Chachapoyas como lugar de destino, ya fuera por el atractivo del nombre, ya fuera porque me habían hablado de su gente, de sus plazas y de su cortesía.

Tras 24 horas agotadoras en bus llegué por fin a la ciudad. Según caminaba por las calles terrosas y polvorientas, notaba que todas las miradas se clavaban en mí, la única extranjera de toda la ciudad. La amabilidad era claramente palpable casi tanto como la escasez de recursos.

Como no podía estar sin hacer nada decidí entrar a trabajar durante un mes, a modo de voluntaria, en el hospital de la zona. El hospital era un centro muy pobre, con escasísimos recursos económicos aunque con enormes, estupendos profesionales. Grandes situaciones (buenas y malas) he observado en ese hospital. He conocido la amistad y me han enseñado a que todo problema se suaviza con la risa. He aprendido a confiar. Me noto más vulnerable y aún no sé si eso es positivo o negativo.

Tras casi un mes de tranquilidad extrema en el Perú, escuché y vi en los diversos medios de comunicación la noticia de la desaparición de Pedro Alcaire y, por suerte para mí, no se nombraba ni la idea de secuestro, mucho menos de asesinato y aún menos de la colaboración de una joven con pestañas postizas. Era hora de volver a un país estresante, caro, grosero y ordinario y en el cuál la vida sencilla era convertida por los habitantes en complicada. No obstante, no sería la última vez que volvería al Perú. Sin duda.

9 gargajos:

  1. Sabes q me alegro un montón de esta experiencia q estás viviendo.
    Qué envidia insana q siento... Eso no lo sabes! xD

    Beso!!!

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  2. No solo la pobreza reside en aquellos lugares en los que por suerte a parte de dejados de la mano de dios tambien lo estan de la sociedad consumista egoista e hipercompetitiva que nos convierte en lo que somos.
    Bienvenida.

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  3. es el probelma de todo extranjero en un pais... tiene que tratar de no resaltar mucho y parecer natural del lugar.

    yo estoy acostumbrado al clima caluroso... claramente tu no, pero pasaria exactamente lo mismo si viviera en tu pais, tambien me incomodaria el clima.

    que estes bien

    Au revoir.

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  4. Vas a volver como si hubieras vivido 30 años más (de sabia que no de vieja). Me das envidia sana :)

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  5. Avisame para los casting para hijo adoptivo.

    Cualidades:
    Chico de 20 años, responsable, ya criado y economicamente mantenido por padres biologicos.
    Experiencia como hijo: 20 años

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  6. que mierda, es verdad lo qye dicen: despues de una experiencia de abandonar el suelo natal y venir a latinoamerica, la gente aprende cosas. no se cuales, pero si te sirvio la experiencia, que bueno.

    yo no me atreveria, pero espio a la gente que lo hace.

    valiente.

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  7. Felicidades ante todo. Me ha gustado eso de que todo se suaviza con una risa, qué verdad más grande...

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  8. feliz día del libro, solindonga, te tendo enlazada para seguir tus experiencias por el perú

    un saludo!

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