sábado 31 de julio de 2010

CONFLICTIVIDAD EMOCIONAL.

Cómo ha llovido desde el 21 de junio, ¿verdad? Realmente es un decir, porque llover, lo que se dice llover, ha llovido poco. El calor es terriblemente asfixiante y se me escapan de los dedos de las dos manos las veces que me he desmayado o he estado rozando la inconsciencia. A pesar del sofocante bochorno, la vida, aunque parezca mentira, continúa y hay que seguir, para bien o para mal, con la rutina de siempre. O quizás no es tan rutinario…

¿No te parece realmente interesante que alguien esté ahora mismo pensando en tener algo contigo?

Me quedé anonadada.

- Veo que te he dejado sin palabras, muda. Soy un auténtico casanova, ¿verdad?

- Lo que eres es un descarado.

- Por fin dices algo…

- Estoy esperando a alguien y me gustaría estar sola, tal y como lo estaba antes de que llegases y me molestases.


Pero la cita no llegó nunca y el aviso lo recibí dos horas más tarde del anterior incidente narrado y a modo de mensaje de texto. Joder, joder, joder.
Me terminé de un trago la copa y me dispuse a salir del antro en el que me encontraba.

- Realmente me interesas, aunque aparentes ser fría y distante.

- No son apariencias. Yo soy fría y distante. Y deberías dejar de seguirme, podría denunciarte por acoso.

- No creo que te creyeran… Es temprano. Te invito a algo más.

- Creo que no pararás hasta que te lo afirme.

- Es como si me conocieras de tod la vida…



Pasaron las horas y la velada era cada vez más prometedora. Llegó el momento clave de la despedida y, con él, la situación que me extrañó, que me conmocionó, que me quedó patidifusa, como dirían las abuelas.
Él se acercó, obviamente para mantener un contacto más íntimo y promiscuo con mi persona y yo, confusa, me aparté. Él era alto, guapo, sonrisa perfecta, ojos encantadores, ropa estilosa… Y yo me quité de su camino.
Así supe que verdaderamente ese hombre me interesaba.

No sabía cómo pero él siempre estaba en el lugar en el me encontraba yo; siempre nos chocábamos. Era como si el destino nos hubiera estado intentando unir en diversas ocasiones. Existían demasiadas casualidades y, quizás pecando de supersticiosa, decidí forzar la situación y ser yo misma la que le invitase a una copa. Así fue como poco a poco nos fuimos conociendo más, mejor, en profundidad.

- Y… Después de lo que me has contado… ¿Por qué estás aquí?

- Porque María Luisa no quiso volver a atenderme en su consulta y me dio el número de un colega suyo.

- No somos amigos, precisamente.

- Oh… Pues entonces María Luisa debe de odiarle mucho a usted.

- Ya veo… Pero usted está bien ahora, a pesar de que en su expediente y en su entrevista inicial afirmó ser una delincuente inmoral burladora de la ley…

- Sé por dónde va y no quiero detallar más esos temas. Volviendo al tema inicial… Existe un problema.

- ¿Cuál?

- Que soy tremendamente feliz. Y yo nunca lo he sido. Y yo nunca lo he esperado. Y no me gusta no tener las cosas bajo control, como lo he tenido siempre.

- La felicidad es el mejor camino hacia la cordura; a su vez, la cordura es su meta.

- Pero los hombres, el amor, pueden llevar al enloquecimiento. Lo vemos todos los días en el cine; lo leemos todos los días en la literatura; lo escuchamos todos los días en la radio; lo vivimos todos los días en nuestra vida o en la de los conocidos.

- Todo psicólogo cree que aquello que te enloquece lo debes de tener o bien muy cerca, o bien muy lejos. Nunca un término medio. Ahora lo tienes cerca. Haz que dure.


Ambos nos callamos y yo, interiormente, pensé que con el Doctor Rodríguez me iba a ir mucho mejor que con María Luisa.

- Mi sesión ha acabado.

- Usted está bien. No quiero volver a verla por aquí.


Ambos nos sonreímos. No obstante, antes de abrir la puerta recordé un insustancial tema que también quería tratar con el doctor.

- Él es policía y me está investigando. Aún cree que yo no sé nada.

- Vuelva el miércoles a la misma hora.


Salí contenta de la consulta debido a la rapidez mental del doctor y a lo bien que lo había asimilado. Ahora volvía a casa con mi pareja, con la que me sentía extrañamente segura y a la que amaba como a nadie.
¡Qué conflicto de intereses y sentimientos, joder!

8 gargajos:

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  2. Me ha encantado lo de que te está investigando :P

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  3. tíaaaaaaaaaaaa, actualiza, leches...

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  4. Todos pensamos en tener algo contigo, ya sabes, no deberías fingir que te quedas anonadada. Por cierto, comparto tu pesar, ya sabes dónde encontrarme.

    Besos y gracias por comentar, de nuevo.

    VD

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  5. Genial siempre pasar de nuevo por tu espacio...

    Saludos y un abrazo.

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  6. que preciosa entrada! voy a seguir cotilleando, pero antes de despedirme quería invitarte a mi baúl,por si quieres compartir algún sueño con todos los amigos de Coquette.
    te espero!
    hasta pronto =)

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