martes, 14 de diciembre de 2010

¿DÓNDE ESTÁ ROBIN HOOD?

Soy una puta. Lo sé. Lo admito. Un centenar de personas me siguen (cada una a su manera) y yo cada vez escribo menos y menos. Para todos aquellos que me escribís al email: no he sido detenida (aún); no me ha pasado nada malo (según se mire); no tengo ninguna enfermedad terminal (que yo sepa); no me he muerto y no he tenido que huir del país (por el momento). Tan sólo me he tomado un respiro, una pequeña pausa que espero que ustedes, queridos lectores, comprendan y no lo tomen mal.

Día 15 de diciembre. Las fechas navideñas se vislumbran ya desde hace unos días (por no decir semanas). Parece que cada año comienzan antes. Las grandes empresas y compañías nos dejan entrever que es época de consumismo intensivo y, poco a poco, los más rápidos (por no decir los más millonarios) se van haciendo de los mejores productos, los más interesantes y los de mejor calidad, dejándonos a los pobres plebeyos del pueblo llano con la única posibilidad de comprar zapatillas “Naik” o alguna “Poly Station” en cualquier tienda oriental que encontremos por el barrio.


En la capital la navidad se vive de manera muy especial. El Corte Inglés decide desplegar y utilizar todas las armas disponibles y, precisamente de ahí, nace Cortylandia. Muñecos articulados gigantes de todas las partes del mundo (creo recordar que no hay ningún africano) acompañados de monumentos importantes, cantan y bailan al son de una musiquilla que nunca consigo escuchar debido al berrido incesante de innumerables niños entusiasmados y de padres cargados de bolsas enormes con miles de juguetes dentro.

Evidentemente los niños, careciendo de cualquier seña de inocencia, conocen el secreto de los reyes magos, del gordo de la chimenea que aún no ha sido encerrado por la policía por allanamiento de morada y de la rata enfermiza que te roba los dientes por la noche. Aunque queramos pensar que no, que en verdad son muy críos para saber la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, tenemos que desengañarnos.

Yo descubrí que los reyes no existían cuando mis padres, el día 5 en la noche, abrieron el armario de la habitación donde YO dormía para empezar a sacar los regalos. Podía tener cinco años, pero no era tonta. Por otra parte, mi madre decidió que era mucho más didáctico y pedagógico que yo pensase que el Ratoncito Pérez (que tenía nombre y todo) era un vil ratero que se llevaba mis dientes, esos que con tanto ahínco cepillaba y cuidaba, sin darme nada a cambio. La infancia ha sido dura para algunos de nosotros, aunque no me quejo, al menos siempre tuve pan encima de la mesa (sí, ese pan que no soltaba por si la Rata Pérez venía a quitármelo también).

Todo esto me lleva a pensar en la cantidad de pasta que se embolsarán las grades compañías y empresas a costa de estas fiestas que, por otra parte, no dejan de ser festividades paganas y religiosas. Realmente nos hace ver esa necesidad existente de enriquecimiento salvaje y sin cuidado y, por otra parte, eso me hace pensar en mi situación. Yo soy pobre. Más pobre que las ratas. Y siempre hemos dicho que la pobreza es una cuestión de distribución, no de producción. ¿Dónde está Robin Hood cuando se le necesita?


-¿Por qué estás empeñada en vivir en esa situación de miseria?- me preguntó el doctor tras contarle lo anterior.

-¡Porque soy una miserable!-dije llevándome las manos a la cabeza.

-En la primera sesión me dijiste que eras muy, muy rica. ¿Dónde has metido ese dinero?

-No me presione. Ese dinero está lejos y guardado. Nada puede levantar sospecha de mi condición. Además, sé lo que usted pretende y olvídese… Nunca le contaré de dónde proviene todo el dinero… Podría usted quemarme por bruja, como hacía la Inquisición antaño…- y miré hacia otro lado, sentida, indignada.

-No me desespere. ¿Por qué te empeñas en refugiarte tras ese victimismo? Eres tú la millonaria, a la que todo le sonríe en este momento. ¿Y te permites quejarte?

-Pero usted está sano. Sano mentalmente. Y eso es muy bello.- dije sin creérmelo. Esto ya lo había vivido con mi anterior psiquiatra, con esa zorra embustera de María Luisa.

-¿Y Carlos?- preguntó, dándose por vencido.

-Nos vemos asiduamente. No pude encontrar nada en su casa el otro día. Se lo huele; se huele que algo me huelo. Esconde las cosas. En fin… Él se empeña en decirme que es un gran empresario. Yo me empeño en darle la razón aún sabiendo que es mentira y que quiere mi encierro…

-Quizás no lo quiera…

-Él quiere quererlo. Pero, ciertamente, cada vez lo quiere menos.

-Si estás tan segura de que no lo quiere, ¿por qué, a la vez, estás tan insegura?

Me levanté del diván, las dos horas habían terminado hacía quince minutos.

- Porque no me fío ni de él, ni de usted, ni de mi sombra, ni de mí misma. Hay que tener cuidado con todo. Hay que ir con pies de plomo. Supervivencia, es la palabra.

Y me fui a mi hogar, dulce hogar, para quitarme las Naik y beber Gold Cola.

10 gargajos:

  1. Querida, ya sabes que aunque tardes meses en actualizar, Vanity seguirá al achecho para ser el primer en comentar. Pero te tengo prohibido que me hables de dinero en los post, que ya sabes que con el tío estas cosas se solucionan rápido.
    Sigues escribiendo igual de bien, o incluso mejor, y se nota que-o parece que-te tomas tiempo para puntuar y escribir cosas molonas.

    Besos y añoranzas,

    VD

    ResponderSuprimir
  2. Todos somos putas, no te preocupes. Me ha gustado tu crónica prenavideña.

    ResponderSuprimir
  3. Robin levantó en el bosque de Sherwood una gran urbanización tipo Cañada Real de la que no pudo ser desalojado sino tras la concesión de una jugosa indemnización que le permitió abandonar su vida de forajido y permitirse un placido retiro en un chalecito de Palma de Mallorca, donde adquirió la nacionalidad alemana.
    No cuentes con él, ahora es un hombre respetable.

    ResponderSuprimir
  4. Gracias por pasarse, hace mucho que no lo hacia ^^)

    Opino igual con lo de robin hood y la navidad... ja! me rio de ella! pero con los años se ha ido deteriorando... ahora la gente tan solo compra regalos.... eh ahi su navidad sin envoltorio.


    Abrazo de rudolf haciendo piquete delante de las oficinas Clauss

    ResponderSuprimir
  5. sí, en este caso van irremediablemente junta/os :)

    beso

    ResponderSuprimir
  6. Suscribo tus pensamientos sobre la basura Navideña, y sobre el psiquiatra, que te voy a contar.... lo mejor es que la próxima vez le tumbes a él en el divan.

    ResponderSuprimir
  7. http://www.youtube.com/watch?v=NmpAx8Z5z40&feature=player_embedded

    ResponderSuprimir
  8. JOder, pues deberías escribir más a menudo, porque apuntas de cojones..

    ResponderSuprimir
  9. No todo es malo en navidad. Las uvas te permiten ahogarte y fingir que ha sido un accidente.

    ResponderSuprimir
  10. Y quién no lo es?
    Feliz 2011! Ahora no tenemos excusa: el año que empieza está completamente en blanco, oído cocina?

    Regi

    ResponderSuprimir