sábado 12 de marzo de 2011

HIJOS DE SATÁN Y OTRAS BARBARIES.

- ¿Corremos como en las películas?- me preguntó. Y yo, no sé por qué, creí que era una maravillosa idea. Corríamos felices en la oscuridad, esquivando gente y esquivando árboles, ajenos a la tragedia que se avecinaba a mí cuando, la mala suerte que no suelo tener, me guiñó el ojo desde la esquina de enfrente y provocó que me resbalase cayendo al suelo con toda la parte izquierda de mi bello cuerpo de mujer.

Ahí, tirada en el suelo de una de las calles más concurridas del centro de la capital, como si fuera cualquier cosa y con el cabello tapándome (por suerte) el rostro, medité la situación, la reviví. Me había comido el suelo por hacer el gilipollas, como una campeona. Allí sentada miré alrededor: decenas de personas paradas, mirándome. ¿Cuántos de acercaron a ayudarme o a, sencillamente, preguntar por mi estado? Cero. Lo único que recibí de toda esa gente deshumanizada fue un “qué hostia se ha dado” segundos después de comerme el suelo.

Semanas después, habiéndome olvidado de todo lo anterior y habiendo recuperado un poco la fe en la bondad humana, me metí en el claustrofóbico metro camino a casa después de una mañana agotadora. El metro iba asquerosamente despacio, lo cuál aumentó la sensación de encierro. De pie, noté cómo se me nublaba la vista y cómo me ponía cada vez más pálida. La gente del vagón, además de apartarse de mí, no fuera que me cayera (otra vez) y les golpease algún miembro de sus sudorosos cuerpos, me preguntaban sentados en los asientos si me encontraba bien. No, gilipollas, estoy blanca como la nieve, quítate de ahí y déjame sentarme o espera el peor vómito del mundo sobre tus pantalones de pana, eso me hubiera encantado decir pero mi educación me lo prohibió. Entonces la puerta se abrió y salí rápido a tomar el aire y a calmar la ira que se empezaba a encender en mí.

No sé cuánto tiempo ha pasado desde que escribí cierta entrada hablando sobre la falsedad de la existencia del karma. Dejé clara mi postura: el karma no existe, nunca ha existido y nunca existirá. Y mi pensamiento se basaba en la simple observación del mundo: los ricos y malvados cada vez son más ricos (y más malvados, por otra parte) y los pobres bondadosos (más que nada porque no tienen ni medios ni ocasión de hacer el mal) son cada vez más pobres.

No obstante, tras una serie de sucesos acontecidos en los últimos meses, esta idea ha ido girando en mi mente hasta convertirse en algo que no tiene forma alguna, ni base, ni cúspide… Son tan solo un montón de letras, imágenes y acontecimientos que no me ofrecen ninguna idea concluyente y, mucho menos, ninguna teoría.

La maldad que según decía alguna gente emanaba de mi persona hace ya varios años y que nunca ha provocado un efecto adverso del mundo hacia mí, ha terminado provocando un abanico de catástrofes personales de las que se ha ido saliendo con eróticos resultados, pero que, al fin y al cabo, no dejan de ser una putada de las que te hacen reflexionar. Entonces te pones a pensar… Coño, ni que fuera la hija bastarda de Satanás. Joder, habiendo religiosos y políticos a tutiplén en el puto mundo, está claro que si alguien fuera hija/o de Satán no sería yo.

Con el paso de los días fui cavilando, llegando a la conclusión de que los acontecimientos y la llamada buena o mala suerte no son más que bromas del maldito destino; no son cosas que pasen porque seas malvada, sino porque a alguien deben de pasarle.

Entonces piensas en cuando en el instituto te enseñaban (o al menos lo intentaban) valores y la buena ética, y la moral, y bla bla bla, y el famoso “el hombre (y la mujer, supongo) es bueno por naturaleza” de Rousseau. ¡Ay, amigo! Si Rousseau levantase la cabeza y viera la decadencia y la podredumbre en la que se ha sumido la sociedad… Y no es que peque de exagerada, sino que los hechos contados corroboran lo dicho y asienten frente a mi afirmación de que gran parte de los seres humanos carecen totalmente de humanidad.

¿De verdad es tan complicado ayudar a alguien que está a escasos metros de ti? ¿Tanto cuesta ceder un asiento, dar un poco de agua, tender una mano o prestar un kleenex, aunque sea usado?

Si no ayudamos lo más mínimo, ni en lo más sencillo, ¿cómo podemos sentirnos con los derechos suficientes para juzgar el estado de África, o para culpar al gobierno de que hay paro, o para atribuir faltas a la iglesia sobre la desigualdad palpable entre, por ejemplo, hombres y mujeres? Si tampoco hacemos nada para que desaparezca, si no levantamos ni un solo dedo por nadie si, al fin y al cabo, somos como todos estos políticos, religiosos, capitalistas de los que nos quejamos. En otras palabras, somos cómplices de estas desigualdades y de estas injusticias

Siento ponerme en plan reivindicativa asquerosa. No es que me sienta enormemente bondadosa, ni mucho menos. Sencillamente creo que es para mirarnos en el espejo y quemarnos con cigarros la puta cara hasta destrozárnosla, ya que no se nos cae de vergüenza.

Y una cosa más voy a decir: Si vosotros sois uno de los que me visteis caer o de los que me esquivasteis en el metro, mandadme un email con vuestros datos porque juro que me vengaré y os deseo que os pase lo mismo y que, además, tengáis gastroenteritis, que eso jode mucho.

Y sin más dilación (que no dilatación), os deseo unos hermosos días venideros.

12 gargajos:

  1. Pufff, si es que la gente va a lo suyo y no se preocupa por los demás... y supongo que en una ciudad grande, serán las cosas aun peor :S

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  2. Pistonudo! EL MUNDO ESTÁ LOCO
    joder, que idea me has dado salandonga

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  3. Madrid es así. y nuestros no existentes karmas.

    ¿por qué no combinar dilación con dilatación? ¿acaso no hay dilación en toda buena dilatación? En cualquier caso, debería haberla.

    un beso

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  4. Yo antes era pobre. Ayudo a la gente cuando se cae, cedo mi asiento en el autobus (las pocas veces que tengo que cogerlo porque no me gusta la sensacion de agobio), devuelvo las cosas a la gente que se le cae por la calle y cuando en un bar se equivocan con mi vuelta, yo la devuelvo. Y sigo siendo pobre. Yo siempre digo que algun dia el karma se pondra de nuestro lado. Me gusta pensar que a quien hace cosas buenas, le pasaran cosas buenas, eso me enseño Earl. Estoy empezando a pensar que lo que soy es gilipoyas.
    Quien mas tiene es quien menos da, lo he descubierto con el tiempo.
    Este mundo es una puta mierda.
    PD: perdon por no poner ni una sola tilde, mi ordenador esta jodido (virus, creo) y no puedo poner ni una. Y me jode un monton escribir mal, ya sabes.

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  5. Ummm...mira ayer mismo iba caminando tranquilamente hacia el metro de Sol cuando un señor delante de mi se metió un guarrazo bestial, se resbaló y de milagro no se mata. Bien, le ayudé a levantarsé (que no pesaba precisamente poco) me preocupe por si se encontraba bien, le recogí sus cosas del suelo, etc...Bueno, no me dió ni las malditas gracias, ¡¡sólo le faltó escupirme!!

    Estamos fatal

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  6. Hola, bello blog,preciosas entradas,si te gusta la comunión entre palabras, la poesía,te invito al mio,será un placer,es,
    http://ligerodeequipaje1875.blogspot.com/
    gracias, buen día, besos cómplices...

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  7. En el metro pervive la ley de la selva donde todo el mundo se vuelve un animal que solo cuida de si mismo.

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  8. Este mundo de navajeros, que se nos está yendo al carajo a una velocidad increible.

    Saludos y un abrazo.
    Buen domingo.

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  9. A mayor número de personas, mayor difusión de la responsabilidad social.

    http://es.wikipedia.org/wiki/Efecto_espectador

    Me encanta estudiar psicología y poder dejar comentarios pedantes.

    Un saludo ;)

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  10. Yo te hubiera tomado en mis brazos como un Rhett buttler tomando a su scarlett ohara y despues te hubiera llevado a comer ensalada de frutas.... con muchos kleenex.

    El karma no existe. El budismo se contradice en muchas cosas pero despues de todo para ellos todo en la tierra es parte de un gran juego. El tao y el Zen responden mejor a tus preguntas de la maldad y la bondad en el mundo.

    Me encanta el blog... me encanta el coballo de la foto el costadito.


    Abrazo de subte linea D

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  11. Tienes toda la razón del mundo. El karma no existe. Ni la bondad, ni las buenas intenciones, ni la moral, ni la ética, ni chorradas del estilo. En realidad si alguien tiene algún comportamiento éticamente correcto o hace el bien a alguien es simplemente por miedo a ser reprochado o porque espera recibir algo a cambio. Diantres, si hasta los buenos católicos lo son porque quieren la salvación eterna.

    Además, habría que discutir sobre qué es ética y moral. Porque por lo general sólo son galimatías que sirven para adoctrinar a la gente. ¿Quiénes decide lo que está bien y lo que está mal?

    Un saludo.

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  12. Cómo me reí con esta entrada! La puta madre!

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