lunes, 5 de diciembre de 2011

AHORA NOS CONFORMAMOS CON CUALQUIERA.

Decido escribir después de la recepción de algún que otro email que me informa (como si yo no fuera consciente de tal hecho) de que este espacio lleva inactivo bastante tiempo, temiendo ciertos lectores por mi seguridad. Me siento halagada por la preocupación, aunque lo cierto es que esta ausencia no es más que una consecuencia de la salida relativa de la crisis tras el encuentro de un trabajo satisfactorio (y temporal, por qué no decirlo). Ya no es necesario demandaros a vosotros, amables y generosos lectores, ingreso alguno en mi cuenta Paypal (muchas gracias para quienes lo hicieron, no lo esperaba en absoluto).

Además de la falta de tiempo y la abundancia de tareas, una de las cosas que me llevan a esta triste ausencia, es que mi cabeza está exenta por completo de ideas que puedan volcarse en el papel artificial de la pantalla del portátil. Como ya sabréis, soy de aquellas que siempre han pensado que es más digno callar, mantener la boca cerrada (en este caso, las manos quietas) conservando la dignidad y el respeto que hemos ido consiguiendo a nuestra vera, que deslizar los dedos sobre el teclado y escribir paparruchas sin sentido que sólo podrían afectar al, hasta ahora, nivel medio-alto del blog, convirtiéndolo en uno más del montón, de los que no suscitan absolutamente ninguna sensación.

No obstante, he visto, he oído muchas cosas en estos últimos días y, sin duda, la que me lleva a escribir es el odio inmenso que ha nacido y que evoluciona a un ritmo desmesurado en mis entrañas con respecto a un ser. Mayoritariamente es un ser desconocido; las personas razonables, interesadas por el día a día y por los acontecimientos relevantes del mundo, no solemos prestar atención ni captar a este tipo de entes. Y es que este, al parecer, famoso (en los círculos más banales de la sociedad, seguramente) escritor, no deja de ser uno más de los innumerables varones que atentan contra la integridad, la moral y el todo de la mujer, además de tratar a los hombres como auténticos gilipollas.

Déjenme ser polémica por una vez. Mario Luna ha ido escalando peldaños sociales y millonarios con las escrituras que han llegado a convertirse, no me pregunten cómo ni por qué, en best sellers. Ahora no tenemos un García Lorca ni un Calderón de la Barca. Ahora nos conformamos con un Mario Luna y con algo llamado “Sexcode” y “Apocalipsex”.

A pesar de que parece que se están burlando de nuestra cordura con dichos títulos, lo cierto es que han llegado a ser dos de los libros más vendidos de este asqueroso país, lo cual no hace más que afirmar el rígido pensamiento que muchos tenemos de que vivimos en una nación predominantemente tosca y vulgar (esto supongo que no sorprende a nadie). Que esta persona tenga seguidores y que escriba sobre lo que él llama la Seducción Científica… Que se esté impartiendo a los varones una instrucción sobre cómo seducir y conseguir a una mujer (todo dedicado exclusivamente hacia varones heterosexuales)… Que este señor esté enriqueciéndose a costa de algunos pobres fracasados que creen que de verdad todas las mujeres tenemos las mismas etiquetas y los mismos pensamientos, que estamos mecanizadas y que nos dejamos guiar sólo por las apariencias, el poder y las acciones políticamente correctas… ¿No os dais cuenta, pobres ilusos, que atenta contra vuestra dignidad y os vende un prototipo femenino que sí, existe, pero que no gobierna?

Si a toda esta parafernalia le sumamos la frase: “Si la mujer aborta, el varón puede abusar de ella” (el arzobispo de Granada, un gran pensador) podemos crear un cúmulo de odio e ira homicida que, guste o no, por algún lado deberá de explotar.

La iglesia, al igual que el ser relativamente famoso que antes os he presentado, ofrecen una visión esperanzadora en la crisis actual. Y es que da igual lo imbécil que seas, lo poco informado que estés, la poca cultura que tengas y el ínfimo número de neuronas que poseas, ya que en el mundo eclesiástico (y ahora también en el mundo de la… ¿Seducción? ¿Qué mundo es ese?) siempre hay un hueco para cualquier inepto.

La poca fe que podía tener en la Humanidad y en la correcta evolución del ser humano, sin duda queda extinguida por estas personas, por estas acciones y por muchísimas otras.

Prometo escribir pronto, de manera más relajada, si es que no termino en la Plaza de España quemando sujetadores junto a un grupo de mujeres radicales.

Espero vuestros gargajos, positivos y negativos.